Tirar un papel en blanco es casi equiparable a cometer un aborto. Ese papelillo que se rechaza y se tira a la basura podría haber servido de soporte a las primeras frases del Quijote, o a unos versos de Camoens...
Un papel en blanco sin utilizar supone una afrenta a los árboles que fueron cortados para su fabricación, un desprecio tal por su vida que aunque fuese para no cometer tal pecado, hasta sería admisible rellenarlo de exhabruptos como por ejemplo: sucio bastardo, cabrón ignorante, hijo de la grandísima puta, mamarracho, pedazo de maricón... y un larguísimo etc.